domingo, 8 de febrero de 2009

Es mucho más fácil dejarse llevar por las apariencias y vivir en la mentira. Mírense ustedes, todos vestidos iguales, todos hablan iguales…apariencias. No todo es lo que parece ni todo lo que brilla es oro, eso también deberían saberlo. Mucho brillo hay acá y muy poco oro. Algunos se terminan creyendo las apariencias y así viven aparentemente viven. Pero vivir de verdad es otra cosa, amar de verdad es otra cosa. Hay que saber mirar muy bien para ver de verdad a la gente, para ver su esencia, y no su apariencia. A veces el que parece un santo es un demonio, y el que parece un demonio es un santo. A veces lo que brilla de verdad es una baratija y el oro, el oro de verdad, no brilla. Las apariencias nos logran engañar. Dejense llevar por las apariencias ustedes, van a terminar más desorientados que chancho en departamento. Lo esencial es invisible a los ojos, pero igual se ve. Hay que abrir los ojos para ver quela verdad no siempre es la apariencia.

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